Africa construye en silencio una gigantesca zona de libre comercio

Sábado, 27 de Enero de 2018


Fuente: Marco Trade News

 

El acuerdo involucra a 55 países de la región y se espera que los jefes de Estado lo firmen en marzo próximo.

 La unidad africana ha sido un camino lleno de dificultades y un sueño largamente reclamado por los africanos y postergado una y otra vez por sus dirigentes y por intereses exógenos.  Hace más de 50 años, el primer presidente de Ghana, Kwame Nkrumanh, reclamaba esa unidad: “África debe unirse”.

 Pero en los últimos años, el sueño panafricano recuperó sus bríos de la mano de de su potencial intercambio comercial. La perspectiva de un mercado único funciona como un enorme convocante a la unidad. Con 55 países, unos 1.200 millones de habitantes y un PIB combinado de PIB (ppa) de 5,7 billones de dólares (2016 FMI), África adquiere una nueva significación económica global. Por primera vez en la historia, se ha convertido en una economía de importancia: su PIB (ppa) es menor pero comparable al de Brasil (3,6) y Rusia (3,5) juntas y ha sido una de las regiones que mejor y más rápido se ha recuperado de la recesión económica global del período 2008-2013. Se prevé que para 2030 serán 1600 millones de africanos y 2000 millones para 2050. África aporta cerca del 15% de la población total del planeta y tan sólo representa el 3% de la economía mundial (2015 Revision of World Population Prospects. ONU).(Ver Revista Marco n°4, febrero 2016).

 Si África logra mantener su crecimiento medio de la última década, en 20 años representará el 5 % de la economía global y se convertirá en un polo de crecimiento económico mundial. Hoy representa el 2%. Como ha señalado Makhtar Diop, vicepresidente del Grupo del Banco Mundial para África aquel crecimiento -consecuencia de acertadas reformas macroeconómicas de los últimos años- ha ido modificando percepción del resto del mundo sobre el continente al que hoy se considera una región de grandes oportunidades para el comercio, la inversión, los negocios, la ciencia, la tecnología y el turismo.

 Ya en la Reunión de Abuja, en Nigeria, en noviembre pasado, de 2017 se advirtió que silenciosamente, África se encaminaba a lograr aquel sueño: “El Área de Libre Comercio Continental contribuirá a la finalización de la arquitectura del Sistema de la Unión Africana”, reconocía entonces el Presidente del Foro de Negociación de la CFTA y el Embajador Chiedu Osakwe, Jefe Negociador Comercial de Nigeria planteaba la dimensión estratégica del acuerdo: “Es mucho más que un acuerdo comercial. Estamos en el umbral de este logro…Se trata de la reorganización del panorama geo-económico de África. Se trata de perder la herencia de un continente dividido y mercados fragmentados. Se trata de un crecimiento sólido para la creación de empleo, la modernización de la economía de África y la relación con la economía mundial con más seguridad”.

 Ahora se anuncia que ese espíritu de unidad podría concretar una gigantesca zona de libre comercio (el Área de Libre Comercio Continental-ALCC) que involucra a 55 países del continente. Los ministros de comercio africanos acordaron en diciembre en Niamey, capital de Níger, las últimas modificaciones al texto del acuerdo y se preparan para firmarlo en marzo próximo.

 El ALCC entrará en vigor una vez que haya sido ratificado por 15 países. Algunos como  Sudáfrica y Nigeria, presentan algunas resistencias porque sus gobiernos temen perder el control sobre su política industrial y a otros les preocupa perder ingresos por aranceles, más fáciles de recaudar que otros impuestos.

 Pero aunque quedan pendientes aspectos en discusión sobre reducción de aranceles aduaneros y en materia de competencia, inversión y derechos de propiedad intelectual, el nacimiento de una zona de libre comercio de semejante magnitud es una noticia alentadora para el destino de África y para el mundo desarrollado, acosado por los embates de un proteccionismo obsoleto.

 Sin dudas resulta una “oportunidad histórica enorme” en palabras de Osakwe, para dejar atrás el rol de proveedor de materias primas y avanzar hacia un mayor intercambio intra-regional y un proceso de industrialización. Según un estudio de la Comisión Económica para África con el ALCC el comercio intra-africano sería un 52% mayor en 2022 que en 2010. Hoy más del 80% de las exportaciones africanas -en su mayor parte de commodities- derivan a otros continentes y el comercio con Europa significa todavía el doble de lo que los países africanos comercian entre sí.

 La empresa consultora McKinsey pronosticó que el gasto de los consumidores africanos aumentara de los actuales 860.000 millones de dólares a 1,4 billones de dólares para 2020, lo que podría sacar a millones de personas de la pobreza, si se inaugura un mercado único. Y la Comisión Económica para África de ONU calculó que el ALCC podría elevar el comercio interno africano a unos 35.000 millones de dólares al año en los próximos seis años.

 De alcanzar sus metas, el ALCC aparece como un acontecimiento estratégico de enorme trascendencia. Como señalara el embajador Albert Muchanga, Comisario de Comercio e Industria de la Unión Africana, su firma y ratificación por los Estados miembros “Trae a África adonde debe estar: determinando su futuro, creando un mercado unificado, un continente sin fronteras para su gente, bienes y servicios… alineado con el sueño de Kwame Nkrumah”.

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